¿Cuántos de nosotros hemos sentido esa mezcla de pereza y resignación al abrir la puerta del microondas? Esa fina capa de grasa que cubre las paredes, esas salpicaduras solidificadas en el techo y, a veces, ese aroma persistente a comida que se niega a desaparecer. Limpiar el microondas es una de esas tareas que siempre postergamos, a pesar de ser rápida y enormemente satisfactoria. La buena noticia es que dominar cómo limpiar el microondas por dentro no solo es simple, sino que te ahorrará tiempo a largo plazo, mejorará el rendimiento del aparato y garantizará que tu comida siempre sepa a lo que es, y no a los restos de ayer. En esta guía, vas a pasar de verlo como un castigo a convertirlo en un proceso eficaz de apenas diez minutos, usando productos que ya tienes en casa y técnicas que marcan la diferencia.
Por qué es tan importante (y no solo por estética)

Puede parecer una cuestión meramente estética, pero una limpieza regular del interior del microondas va mucho más allá de la simple apariencia. La capa de grasa y residuos de alimentos actúa como un aislante, haciendo que el aparato trabaje con menos eficiencia. Esto significa que puede tardar más en calentar o descongelar, consumiendo más energía en el proceso. Además, esos restos son el caldo de cultivo perfecto para bacterias y moho, que pueden afectar al sabor y el olor de todo lo que calientes. Peor aún, si las salpicaduras son muy abundantes y se acumulan en el plato giratorio o en las rejillas de ventilación, pueden incluso llegar a provocar chispas o un mal funcionamiento. En resumen, un microondas limpio es un electrodoméstico más seguro, eficiente y duradero.
El error número uno: los limpiadores abrasivos y los estropajos de acero
Este es el fallo más común y también el más perjudicial. Mucha gente, desesperada por una mancha pegada, recurre a estropajos metálicos o a limpiadores químicos muy abrasivos.Nunca debes hacer esto.Las paredes internas de la cavidad del microondas suelen tener un recubrimiento antiadherente o una pintura especial que es muy sensible a los rayones. Un estropajo de acero dejará marcas permanentes que, además de antiestéticas, facilitarán que la suciedad se adhiera con más fuerza en el futuro. Los limpiadores agresivos pueden dañar este recubrimiento e incluso dejar residuos químicos que luego se evaporarán con el calor y contaminarán tu comida. Este mismo principio de precaución con las superficies internas aplica cuando limpiamos el horno. La regla de oro es usar siempre métodos suaves y materiales no abrasivos.
El truco infalible: el vapor para ablandar la suciedad
La clave para limpiar un microondas por dentro sin frotar con desesperación es ablandar la suciedad antes de intentar retirarla. Y nada mejor para ello que el poder del vapor. El método es sencillo y transformador: llena un bol grande apto para microondas con agua (unos 500 ml). Añade dos cucharadas de vinagre blanco o el zumo de un limón. El ácido ayuda a cortar la grasa y aporta un aroma fresco. Introdúcelo en el microondas y enciéndelo a potencia máxima durante 5-7 minutos, hasta que el agua hierva a borbotones y el vapor haya empañado completamente todas las paredes. Déjalo reposar con la puerta cerrada otros 5 minutos sin abrir. Ese vapor caliente habrá ablandado hasta las salpicaduras más rebeldes, que ahora se desprenderán con apenas pasar un paño húmedo.
Paso a paso para una limpieza profunda y segura
Vamos a convertir el método del vapor en un proceso completo. Sigue estos pasos en orden:
- Retira y limpia por separado: Saca el plato giratorio, el anillo de soporte y cualquier estante de rejilla. Lávalos con agua caliente y jabón lavavajillas en el fregadero. Es mucho más efectivo que intentar limpiarlos dentro del aparato.
- Prepara la solución vaporizadora: Como explicamos, usa el bol con agua y vinagre o limón. Si el olor es muy fuerte, puedes usar solo agua.
- Genera el vapor: Programa el microondas por 5-7 minutos y deja reposar. Con cuidado al abrir la puerta, retira el bol (estará muy caliente).
- Limpia las paredes: Con un paño de microfibra o una esponja suave humedecida en agua, pasa por todas las superficies interiores: paredes, techo, suelo y la parte interior de la puerta. La suciedad debería salir casi por sí sola.
- Para lo más rebelde: Si queda algún punto resistente, prepara una pasta con bicarbonato de sodio y un poco de agua. Aplícala sobre la mancha, déjala actuar un minuto y frota suavemente con el paño. El bicarbonato es un abrasivo suave perfecto.
- Seca y finaliza: Pasa un paño seco para eliminar la humedad y devuelve el plato giratorio y sus accesorios a su sitio. Deja la puerta abierta unos minutos para que se ventile por completo.
¿Y para el olor persistente o las manchas muy quemadas?
A veces, un descuido prolongado o un accidente (como calentar demasiado una salsa) puede dejar manchas carbonizadas o un olor rancio que parece imposible de eliminar. Para estos casos especiales, necesitamos un enfoque más contundente, pero aún seguro.
- Para olores: Después de la limpieza con vapor, coloca un bol con bicarbonato de sodio dentro del microondas (apagado) y déjalo toda la noche. El bicarbonato es un absorbente de olores natural. Al día siguiente, retíralo y ventila.
- Para manchas quemadas (como leche o azúcar quemados): Prepara una pasta espesa con bicarbonato de sodio y agua. Úntala generosamente sobre la zona afectada. Déjala actuar al menos 15 minutos, o incluso toda la noche si la mancha es muy vieja. Después, humedece un paño con vinagre y frótalo sobre la pasta. La reacción efervescente ayudará a desprender los residuos quemados. Finaliza limpiando con un paño húmedo.
Tu próximo paso
Olvídate de la idea de que limpiar el microondas es una tarea ardua. La próxima vez que veas las primeras salpicaduras, no las dejes pasar. Prepara un bol con agua y una rodaja de limón o un chorro de vinagre, dale cinco minutos de tu tiempo, y desliza un paño después. Ese pequeño hábito es el verdadero secreto para limpiar microondas por dentro sin esfuerzo. Recuerda estos dos puntos clave: primero, el vapor es tu mejor aliado para no tener que rascar nunca; y segundo, los accesorios se limpian mucho mejor fuera, en el fregadero. Hoy mismo, antes de que se te olvide, revisa tu microondas. Si necesita atención, ya sabes exactamente qué hacer y en menos de diez minutos lo tendrás como nuevo.
¿Quieres seguir aprendiendo? En Limpieza de electrodomésticos tienes todas las guías que necesitas para los retos más habituales de la limpieza en casa.
Preguntas frecuentes
¿Con qué frecuencia debo limpiar el microondas por dentro?
Depende del uso, pero una limpieza ligera semanal (con el método del vapor) y una más profunda mensual son ideales para evitar la acumulación de grasa y olores.
¿Puedo usar lejía o amoníaco para desinfectarlo?
No es recomendable. Estos productos químicos fuertes pueden dañar las superficies internas y dejar vapores residuales peligrosos que podrían contaminar los alimentos al calentarse.
Mi plato giratorio de plástico está muy manchado, ¿cómo lo blanqueo?
Sácalo y sumérgelo en un barreño con agua caliente, un chorro de lejía apta para alimentos (lee las instrucciones) y un poco de jabón lavavajillas. Déjalo actuar 30 minutos, frota y enjuaga muy bien.
¿El microondas se puede limpiar por dentro con el aparato enchufado?
Sí, para generar el vapor necesitas enchufarlo y ponerlo en marcha. Pero para la limpieza manual de las paredes, es más seguro desenchufarlo para evitar cualquier riesgo.
El techo de mi microondas tiene una superficie rugosa, ¿cómo lo limpio sin dañarlo?
Usa un cepillo de dientes suave (nuevo y dedicado solo a la limpieza) humedecido en la mezcla de agua y vinagre. Las cerdas llegarán a los pequeños huecos sin rayar la superficie.
Para más información, consulta los consejos de la OCU.